NO DUERMO, ¿QUÉ PUEDO HACER?

Todos hemos pasado noches en vela o nos ha costado horas quedarnos dormidos. En la mayorí­a de los casos, nos referimos a un insomnio puramente ocasional aunque, en otros casos, esta situación en repetidas ocasiones provoca angustia, malestar e inquietud creado una estado de ansiedad y una agotadora vida diaria.

Tres de cada diez españoles padecen alteraciones del sueño. Puede que no sea un insomnio crónico, pero hace muy difícil y agotadora la vida diaria. Las causas pueden varias dependiendo de la persona o de la situación en la que se encuentre.

  • Por razones hormonales.

Las mujeres somos más propensas a padecer trastornos del sueño que los hombres. La mitad de los trastornos del sueño de las mujeres tienen relación con los cambios hormonales durante el periodo menstrual, embarazo o menopausia que altera el ritmo circadiano.

Los cambios hormonales de estrógeno alteran el sueño REM. Las mujeres que se encuentran en la menopausia presentan drástica disminución en los niveles de estrógenos hasta desaparecer. Los sí­ntomas de ello son insomnio y despertares nocturnos, alteraciones que disminuyen cuando se recurre a terapia de reemplazo hormonal. Por otro lado, la progesterona, que sube tras la ovulación, influye en el sueño profundo y tiene un efecto sedante, por lo que las mujeres experimentan más fatiga y somnolencia.

La solución puede partir de administrar melatonina para regular el ritmo circadiano, o en terapias como el control emocional y el biofeedback para modular las alteraciones anímicas que se sufren con el síndrome menstrual.

  • Por estrés laboral

La ansiedad y el estrés, se convierten en uno de los principales precipitantes o disparadores de los problemas de insomnio transitorio. El ambiente fí­sico en el trabajo, como puede ser la iluminación o ventilación, el aire acondicionado o el ruido son uno de los principales factores que nos estresan. A todo ello hay que sumarle los horarios, las reuniones y el trato con los compañeros o incluso, la incertidumbre laboral.

Los síntomas suelen ser claros y se repiten a lo largo de los días. Nos genera dolores musculares y de cabeza, desajustes intestinales, malestar general, nerviosismo y alteraciones del sueño.

Para solucionar esta situación debemos acudir a tratamientos farmacológicos y técnicas de relajación y meditación. Es primordial la ayuda psicológica para encontrar la raí­z del problema y apoyo del coaching, por ejemplo.

  • Por horarios cambiados

El horario de sueño es uno de los ritmos más importantes del cuerpo humano. Trabajar con turnos rotatorios trastoca los ciclos circadianos naturales y el patrón de vigilia-sueño haciendo que aparezcan los primeros síntomas como son la fatiga, dolores de cabeza, irritabilidad, alteraciones crónicas del sueño y alternaciones oculares.

Los trabajadores nocturnos duermen de cinco a siete horas menos a la semana que los que trabajan de dí­a y presentan un í­ndice de baja laboral un 30 por ciento superior.

Para paliar estos trastornos debemos de dormir en una habitación insonorizada, oscura, alejarnos de las pantallas de TV u ordenador y del móvil, echarnos una siesta más larga para adaptar de forma progresiva los horarios y mantener el horario cambiado los días festivos.

 

En muchos casos el insomnio viene asociado con otros trastornos o problemas psicológicos y es algo que debemos analizar para su resolución.