Ha llegado la primavera, ¿Por qué estoy tan cansado?

Por fin ha llegado la primavera y ha salido el sol que tanto ansiábamos pero, ¿por qué ahora estamos tan cansados? Tras todos los beneficios del buen tiempo se cuela la temida astenia primaveral, que es una de las afecciones más propias de esta época del año.

La astenia primaveral afecta al 73% de los españoles, que afirman sentir falta de vitalidad y de energía. Los orígenes de estos efectos secundarios los podemos encontrar en la higiene de vida deficiente. Factores como la falta de sueño, el estrés o el cansancio agravan la vida cotidiana, laboral y social.

El factor más importante es el cambio de luz. En primavera es común que en un mismo día salga el sol y llueva a las pocas horas. Éste año los cambios de tiempo están siendo significantes, lo cual acrecienta aún más si cabe éstos efectos.  Si a todo ello le sumamos el cambio de hora, provoca que nos cueste más conciliar el sueño por las noches y, en consecuencia, que estemos más cansados por el día.

Además, otro problema de la astenia primaveral es justamente ese cansancio que provoca el hecho de que no podamos dormir, lo cual una cosa conlleva la otra. El no dormir por la noche hace que acabemos teniendo más ganas de dormir durante el día. En éste momento es donde llegan las temidas ganas de dormir la siesta, algo que durante el invierno no es tan común, o incluso en los casos más severos, que nos quedemos durmiendo en el trabajo o en casa mientras leemos o vemos la televisión contra nuestra voluntad.

Otro síntoma común es el cambio del apetito que surge durante la astenia primaveral y una inapetencia general. La comida suele ser más liviana y suave. Además todo cuesta mucha más, nuestro cuerpo con el calor se hace más perezoso. Al abandonar los hábitos rutinarios, hay también un efecto no deseado sobre el patrón del sueño que puede hacer que nos cueste dormir más de lo que ya lo hacía. 

De esta manera vemos cómo tanto a nivel de la luz, como a nivel del cambio de actividades, como en lo que respecta a la reducción del apetito hay muchos factores que causan la astenia primaveral y afectan a nuestro patrón de sueño correcto.

Para hacer frente a todo esto, debemos de prevenir los efectos nocivos de la astenia primaveral sobre el sueño limitando todos los comportamientos negativos a los que nos lleva la astenia primaveral. Es conveniente mantener una disciplina del sueño y de la alimentación y no abandonar las prácticas deportivas que ya realizábamos o los hobbies y actividades físicas que hacíamos. Si mantenemos esta disciplina podremos, si no parar, sí al menos limitar los efectos negativos de la astenia primaveral sobre el sueño.